Por qué su historial médico es crucial para su caso de lesiones personales
Hace unos años tuve una cliente, Teresa, que había sido golpeada por detrás mientras estaba detenida en un semáforo. El impacto fue considerable. Teresa desarrolló dolor severo en la espalda baja que le impedía trabajar como mesera, un trabajo que requería estar de pie ocho horas seguidas. Sus gastos médicos superaban los $35,000 y había perdido meses de salario.
Pero cuando la aseguradora del otro conductor revisó su historial médico, encontró algo: dos años antes del accidente, Teresa había visitado a su médico por dolor en la espalda baja después de levantar una caja pesada en su casa. Fue una visita única, el dolor se resolvió en dos semanas con antiinflamatorios, y Teresa no había tenido problemas desde entonces.
La aseguradora usó esa visita para argumentar que el dolor de espalda de Teresa no fue causado por el accidente, sino que era una “condición preexistente.” Ofrecieron $8,000 por un caso que valía más de $100,000.
Lo que la aseguradora no quería reconocer, y lo que eventualmente demostramos con evidencia médica sólida, era que hay una diferencia enorme entre un episodio menor de dolor muscular que se resuelve en dos semanas y una hernia discal traumática causada por un impacto vehicular. Pero para poder hacer esa distinción, necesitamos el historial médico completo de Teresa, tanto de antes como de después del accidente.
Esta historia ilustra una verdad fundamental: su historial médico es probablemente el factor más importante en su caso de lesiones personales. Es más importante que el reporte policial. Es más importante que las fotos del accidente. Porque al final del día, lo que usted reclama es compensación por lesiones, y la evidencia médica es lo que demuestra esas lesiones.
Qué incluye su “historial médico” para efectos legales
Cuando hablamos de historial médico en el contexto de un caso de lesiones personales, nos referimos a mucho más que los registros de sus visitas después del accidente. Incluye:
Registros médicos anteriores al accidente. Todo su historial de salud previo es relevante. Visitas al médico de cabecera, hospitalizaciones, cirugías anteriores, tratamientos de salud mental, medicamentos que tomaba, y cualquier condición crónica que tenga.
Registros de la sala de emergencias. Si fue al hospital después del accidente, estos registros documentan sus lesiones iniciales, los exámenes realizados, y el diagnóstico de emergencia.
Notas del médico tratante. Cada visita de seguimiento con su médico genera notas clínicas que documentan sus síntomas, su progreso, y los tratamientos administrados.
Resultados de exámenes diagnósticos. Rayos X, resonancias magnéticas (MRI), tomografías computarizadas (CT scan), electromiografías (EMG), y cualquier otro estudio realizado para diagnosticar sus lesiones.
Registros de especialistas. Ortopedistas, neurólogos, neurocirujanos, psiquiatras, psicólogos, quiroprácticos, fisioterapeutas. Cada profesional que lo haya tratado genera registros que forman parte de la historia completa.
Registros de fisioterapia. Las notas de cada sesión de rehabilitación, incluyendo las evaluaciones de progreso, las limitaciones observadas, y los ejercicios realizados.
Registros de farmacia. La lista de medicamentos recetados, las fechas de cada receta, y las renovaciones.
Cómo la aseguradora usa su historial médico
Voy a ser clara con usted: la compañía de seguros del otro conductor va a revisar su historial médico con lupa, buscando cualquier cosa que pueda usar para reducir o negar su compensación. Estas son las estrategias más comunes.
La estrategia de la “condición preexistente”
Esta es la táctica número uno. Si usted alguna vez visitó a un médico por dolor en la misma área del cuerpo que ahora reclama, la aseguradora argumentará que su dolor no fue causado por el accidente sino que ya existía antes.
Lo que la aseguradora no le dirá es que la ley reconoce algo llamado la “doctrina del cráneo de cáscara de huevo” (eggshell skull doctrine). Esta doctrina establece que el responsable del accidente debe tomar a la víctima como la encuentra. Si usted tenía una espalda débil y el accidente la empeoró, el conductor negligente es responsable por ese empeoramiento, aunque una persona con una espalda completamente sana habría sufrido lesiones menores.
Además, hay una diferencia legal entre una condición preexistente que estaba activa al momento del accidente y una condición preexistente que estaba resuelta o dormida. Si su problema de espalda se había resuelto completamente años antes del accidente, la aseguradora no puede simplemente decir “ya tenía problemas de espalda” sin más contexto.
La búsqueda de inconsistencias
La aseguradora comparará lo que usted le dice a su abogado, lo que dice en su declaración jurada, y lo que dice en sus registros médicos. Si hay cualquier inconsistencia, por pequeña que sea, la usarán para cuestionar su credibilidad.
Por ejemplo, si usted dice que nunca ha tenido problemas de cuello antes del accidente, pero sus registros médicos muestran una visita por rigidez en el cuello hace cinco años, la aseguradora argumentará que usted no está siendo honesto.
Por eso es fundamental que usted sea completamente honesto con su abogado sobre todo su historial médico. Nosotros podemos manejar una condición preexistente documentada. Lo que no podemos manejar es una sorpresa que aparece en medio de las negociaciones porque el cliente no nos la mencionó.
La estrategia del “espacio de tiempo”
Si hubo un período entre el accidente y su primera visita al médico, la aseguradora argumentará que sus lesiones no son tan graves como dice, porque si lo fueran, habría buscado atención médica inmediatamente.
Entiendo que hay muchas razones legítimas para demorar la atención médica: falta de seguro, miedo a los costos, creer que el dolor pasaría solo, responsabilidades familiares o laborales que no podía dejar. Pero para efectos legales, esa demora le cuesta dinero.
La estrategia del “tratamiento excesivo”
También hay casos donde la aseguradora argumentará que usted recibió más tratamiento del necesario. Si estuvo en fisioterapia por seis meses por lo que ellos consideran una lesión menor, cuestionarán si todo ese tratamiento fue realmente necesario.
Cómo proteger su historial médico y su caso
1. Busque atención médica inmediatamente
No espere a ver si el dolor pasa solo. Vaya al hospital o a su médico dentro de las primeras 72 horas después del accidente, idealmente el mismo día. Esto crea el primer enlace documentado entre el accidente y sus lesiones.
Cuando hable con el médico, sea específico:
- Diga exactamente cómo ocurrió el accidente
- Describa cada área de su cuerpo que duele, por menor que parezca
- Mencione cualquier síntoma nuevo, incluyendo dolores de cabeza, mareos, problemas de sueño, o ansiedad
- Explique cómo el dolor afecta sus actividades diarias
2. No minimice sus síntomas
Muchas personas, especialmente en nuestra comunidad, tienen la tendencia a minimizar su dolor. “No es para tanto.” “Ya se me pasará.” “No quiero ser una molestia.” Comprendo esta mentalidad, pero en el contexto de un caso legal, minimizar sus síntomas le hace daño.
Si le duele, dígalo. Si no puede dormir, dígalo. Si está deprimido o ansioso, dígalo. Si tiene miedo de conducir, dígalo. Todo esto se documenta en sus registros médicos y forma la base de su reclamo por dolor y sufrimiento.
3. No exagere sus síntomas
El otro extremo es igualmente peligroso. Si usted exagera sus síntomas, un examen médico independiente (IME, por sus siglas en inglés) solicitado por la aseguradora puede contradecir lo que usted reporta, y eso destruye su credibilidad.
Sea honesto. Si un día se siente mejor, dígalo. Si puede hacer ciertas actividades con limitaciones, explíquelo. La honestidad es siempre la mejor política en un caso legal.
4. Asista a todas sus citas médicas
Cada cita cancelada o a la que no asiste queda registrada. Y la aseguradora usará esos “no-shows” para argumentar que sus lesiones no son tan graves, porque si lo fueran, usted no estaría faltando a sus citas.
Si necesita cancelar una cita, reprograme lo antes posible. Y si hay una razón legítima por la que no pudo asistir (enfermedad, emergencia familiar, problema de transporte), asegúrese de que quede documentada.
5. Siga las instrucciones del médico
Si su médico le dice que no levante objetos pesados, no los levante. Si le dice que no conduzca, no conduzca. Si le receta medicamentos, tómelos según las indicaciones. Si le refiere a un especialista, vaya.
Si usted no sigue las recomendaciones médicas y esto queda documentado, la aseguradora argumentará que usted mismo causó el empeoramiento de sus lesiones o que no le importaba lo suficiente como para cuidarse. Esto se llama “falta de mitigación de daños” y puede reducir significativamente su compensación.
6. Sea consistente y completo con cada médico
Cada vez que visite a un nuevo profesional médico, cuéntele la historia completa desde el principio. Asegúrese de que todos sus médicos tengan la misma información. Si un especialista no sabe que usted también tiene dolores de cabeza porque solo le habló del dolor de espalda, eso crea un vacío en sus registros.
7. Mantenga sus propios registros
No dependa únicamente de lo que el médico escribe en sus notas. Lleve su propio registro de:
- Cada visita médica (fecha, nombre del médico, qué se discutió)
- Cada medicamento que toma y sus efectos secundarios
- Cada sesión de terapia
- Cómo se siente día a día
El examen médico independiente (IME)
En algún momento de su caso, es probable que la aseguradora le pida que se someta a un examen médico independiente. A pesar del nombre, este examen no es realmente “independiente.” El médico que lo examina es contratado y pagado por la aseguradora.
Lo que necesita saber sobre el IME:
Usted generalmente está obligado a asistir si la aseguradora lo solicita formalmente, especialmente si hay una demanda en curso. Negarse puede perjudicar su caso.
Sea honesto pero cauteloso. Responda las preguntas del médico con honestidad, pero no ofrezca información que no le pidan. No minimice ni exagere.
El médico no es su médico. No está ahí para ayudarle ni para darle tratamiento. Está ahí para evaluar sus lesiones desde la perspectiva de la aseguradora.
Tome notas. Después del examen, anote cuánto duró, qué pruebas le hicieron, qué preguntas le hicieron, y cómo se sintió durante y después del examen.
Puede llevar a alguien con usted en la mayoría de los estados. Un testigo puede ser valioso si la aseguradora cuestiona lo que ocurrió durante el examen.
Condiciones preexistentes: no son una sentencia de muerte para su caso
Si tiene condiciones médicas previas al accidente, no entre en pánico. Como mencioné antes, la ley protege a las personas con vulnerabilidades preexistentes. Pero necesita manejar la situación correctamente:
Sea transparente. Informe a su abogado de absolutamente toda su historia médica. No oculte nada. Es mejor que su abogado sepa de una condición preexistente desde el principio y pueda preparar una estrategia, a que la aseguradora la descubra y la use como sorpresa.
Obtenga una opinión médica clara. Pídale a su médico tratante que escriba una carta o declaración explicando la diferencia entre su condición antes y después del accidente. Un médico que documente claramente que el accidente agravó significativamente una condición que estaba estable es una evidencia poderosísima.
Documente su nivel de función antes del accidente. Si antes del accidente usted podía trabajar ocho horas, jugar con sus hijos, y hacer ejercicio, a pesar de tener una condición preexistente, eso demuestra que el accidente cambió drásticamente su capacidad funcional.
La conexión entre salud mental y su caso
Un aspecto del historial médico que muchas personas pasan por alto es la salud mental. Después de un accidente serio, es común experimentar:
- Ansiedad, especialmente al conducir o ser pasajero
- Depresión por la pérdida de capacidad física o independencia
- Trastorno de estrés postraumático (PTSD)
- Insomnio
- Irritabilidad y cambios de humor
- Dificultad para concentrarse
Estos síntomas son lesiones reales que merecen compensación. Pero solo pueden ser parte de su caso si están documentados por un profesional de salud mental.
Entiendo que en muchas culturas latinas hablar de problemas emocionales puede sentirse incómodo. Pero le pido que no deje que el estigma le cueste dinero. Si está experimentando cualquiera de estos síntomas, hable con su médico y considere ver a un psicólogo o psiquiatra. No es señal de debilidad. Es parte de su recuperación, y es parte de su caso.
Cómo obtener sus registros médicos
Bajo la ley federal HIPAA, usted tiene derecho absoluto a obtener copias de todos sus registros médicos. Para solicitarlos:
- Llame al consultorio del médico o al departamento de registros médicos del hospital.
- Pida el formulario de solicitud de registros (medical records release form).
- Complete y firme el formulario.
- Especifique que quiere registros completos, incluyendo notas del médico, resultados de exámenes, y resúmenes de tratamiento.
- El proveedor tiene 30 días para proporcionarle los registros (en la mayoría de los estados).
- Pueden cobrar una tarifa razonable por las copias, pero no pueden negarse a dárselas.
Si tiene un abogado, el abogado puede solicitar los registros en su nombre con una autorización firmada por usted. Esto a menudo agiliza el proceso.
La línea de fondo
Su historial médico cuenta la historia de sus lesiones. Es la evidencia que conecta el accidente con su dolor, su tratamiento, y sus pérdidas. Sin un historial médico sólido y consistente, incluso el caso más legítimo puede debilitarse.
Cuide sus registros médicos como cuidaría cualquier otra posesión valiosa, porque en el contexto de su caso de lesiones personales, son exactamente eso: su posesión más valiosa.